Muchos usuarios llevan tiempo demandándolo, pero Facebook se ha resistido... hasta ahora. El botón no me gusta ya es una realidad, aunque sea únicamente desde el chat y a modo de sticker descargable desde la tienda que Facebook habilita para este efecto desde el propio chat.
En el pasado, el no me gusta se había convertido en un gancho ideal para spam, como ocurrió en 2011, cuando muchos usuarios recibieron un mensaje en el que les invitaban a hacer clic en un enlace para instalar la opción no me gusta, pero en realidad estaban recibiendo malware.
Por el momento, esta opción no aparece para otras herramientas de Facebook, ni puede verse en los contenidos (enlaces, texto y fotografías) de la biografía.
Estos iconos para el chat e Facebook han ido creciendo en número este 2013 siendo la popular mano del me gusta uno de los elementos que más modificaciones y variantes ha tenido.
Machu Picchu llega a Internet con detallado paseo virtual

Facebook prohíbe un anuncio de Google+ en su página

YouTube transmitirá el Carnaval de Brasil

Imponen una multa de 35.000 euros a Taringa por delitos contra la propiedad intelectual

Llegó USB 3.0

Anonymous amenaza desatar campaña hacker en contra de Perú y Chile.

Cómo evitar los atascos en carretera gracias al teléfono móvil

Los smartphones más deseados y completos del mercado

Uber sigue sumando enemigos: su estrategia agresiva empieza a volverse en su contra

Intel presenta segunda generación de Core vPro

Se disparan descargas ilegales de películas y series en América Latina

Anuncian Li-Fi; la luz sustituirá a las redes inalámbricas

Samsung presenta Galaxy S4

Una máquina que imprime comida: la nueva apuesta de la NASA

Una aplicación para apoyar al equipo en el estadio, sin ir al estadio

Internet ya supera a los medios tradicionales en Estados Unidos

Universitario peruano se va a trabajar con Facebook

Facebook prohíbe un anuncio de Google+ en su página

Google ofrece 2 millones de dólares a 'hackers' por encontrar fallos de seguridad en Chrome

Vídeo colaboración para PYMEs ¿Mito o realidad?
