En 2012, desaparecieron 2,76 millones de líneas de telefonía móvil en España, una caída que sufrieron especialmente las tres mayores operadoras, Movistar, Vodafone y Orange, ya que tanto Yoigo como las operadoras móviles virtuales (OMV) aumentaron su número de líneas. ¿Cuáles son los motivos de este gran descenso? Entre las muchas razones se encuentran la caída de las líneas prepago, la desaparición de muchas segundas líneas y, muy especialmente, el ahorro que ofrecen las compañías de telefonía más pequeñas.
Los últimos datos publicados por la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT) marcan un nuevo hito. Con una caída de 129.746 líneas lo que supone ya nueve meses cosecutivos de descenso, abril se convirtió en el primer mes en la historia en el que las OMV fueron las únicas operadoras en ganar líneas. Sumaron 219.297 líneas mientras que Yoigo, que mantenía hasta ahora una tendencia al alza, perdió 12.307.
Yoigo, que mantenía hasta ahora una tendencia al alza, perdió 12.307 líneas en abril La larga y dura crisis económica que está atravesando España está teniendo evidentes consecuencias en los hábitos de los clientes a la hora de consumir servicios de telefonía móvil. Tanto las familias como las empresas buscan las mayores fórmulas de ahorro, reduciendo al máximo el número de líneas, ajustando los servicios contratados a las necesidades básicas y eligiendo las mejores ofertas del mercado.
En este punto ha adquirido especial relevancia la popularización de las operadoras móviles virtuales (OMV), compañías de telefonía móvil que no poseen una concesión de espectro de frecuencia y que, por tanto, para operar y dar cobertura a sus clientes necesitan alquilar las redes de las grandes operadoras (en España, Movistar, Vodafone y Orange). Las competitivas ofertas de compañías como Simyo, Jazztel, MÁSmovil o Pepephone han hecho que las OMV se desmarquen de la tendencia a la baja en líneas móviles, ya que reciben mes tras mes a los muchos clientes que se deciden abandonar los servicios, más caros, de las compañías tradicionales.
Cuando la caída de líneas comenzó a ser acusada, las grandes operadoras recurrieron a agresivas ofertas para intentar mantener y atraer al mayor número de clientes posible. La primera fue Movistar con su paquete Movistar Fusión, que integra ADSL, móvil (hasta cinco líneas), teléfono fijo y televisión. Después le siguieron Vodafone con su Todo en Uno y finalmente Orange con la tarifa Canguro. Aun así, estas ofertas no han sido capaces de frenar el continuo descenso.
El éxito del modelo de tarifas telefónicas de bajo coste impuesto por las OMV ha obligado a las compañías tradicionales a impulsar segundas marcas adaptadas a este tipo de estrategia. De este modo, Movistar gestiona Tuenti Móvil, Orange ha resucitado a Amena y Vodafone intenta hacerse hueco con Vodafone Yu, movimientos que demuestran que el negocio de la telefonía móvil estaba obligado a cambiar en tiempos de crisis.
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